De un taller de Kunming a tu jarra
Cuando empezamos a probar coladores para la tienda, la mayoría de las opciones fallaban rápidamente — malla que se deformaba, asas que se rompían, o vertidos que derramaban té sobre la mesa. Sandry Law, nuestra Jefa de Adquisiciones en China, llevó la búsqueda a los distritos de ferretería de Kunming. Encontró un pequeño estudio metalúrgico regentado por dos hermanos que fabricaban filtros de grado quirúrgico para uso en laboratorio. Intrigada por la posibilidad, Sandry pasó tres días refinando el diseño con ellos. El objetivo: un colador que pudiera equilibrarse en cualquier boca de cha hai estándar sin inclinarse, con una malla lo suficientemente fina para atrapar incluso la hoja rota pero lo bastante abierta para mantener la velocidad de vertido. Después de seis prototipos, se decidieron por una malla de acero inoxidable de doble capa soldada con láser en un fino borde. El resultado es el colador que presentamos — 35 gramos, sin artificios, solo una herramienta que desaparece en tu ritual. Cada lote se inspecciona en Kunming antes del envío, y Sandry comprueba personalmente la tensión de la malla y la consistencia de la soldadura. Es un objeto pequeño, pero representa el tipo de ingeniería silenciosa que creemos que debe estar en cada equipo de gongfu.